capítulo 53. La verdad de Elena
El haz rojo de las luces de emergencia iluminaba la escena: Nikolai Petrov inconsciente en el suelo, el cuchillo táctico humeante en la mano extendida de Liana, y la figura imponente pero maltrecha de Lucifer D’Angelo, observándola desde el pasillo.
El tiempo se detuvo.
Liana sostuvo el cuchillo en la palma, ofreciendo el mango a Lucifer. No era una orden, sino la prueba más cruel de su lealtad recién confesada. El castigo final por la traición.
—Me lo demostrarás ahora, Lucifer —dijo Lia