Capítulo 64. Nuestra familia
Varios meses después de su regreso de las Maldivas, la vida en el palazzo D’Angelo había encontrado un ritmo inesperado: la coreografía rigurosa de una corte de poder mezclada con la tierna rutina de una familia nueva. Liana no solo era la Reina, era también la madre.
El imperio prosperaba. La limpieza de la Casa había cimentado la posición de Liana con el Estado, y las operaciones en las sombras, dirigidas con la sabiduría de Lucifer y la estrategia de Liana, eran más eficientes y seguras que nunca. Lucifer continuaba siendo el temido hombre de poder ante el mundo: frío, implacable, y con una mirada que podía congelar la voluntad de cualquier rival.
Pero esa severidad terminaba en el umbral de su suite privada.
Su hijo, Alessandro, había llegado al mundo tres meses atrás, llenando su vida de un amor que Liana no sabía que le faltaba. El bebé era una mezcla perfecta de ambos: los ojos oscuros y profundos de Lucifer, pero el temperamento inquisitivo y la curiosidad tranquila d