Capítulo 61. Amenaza neutralizada
Lucifer abandonó el palazzo a toda velocidad, dejando atrás el caos de los medios y la amenaza de arresto. Había cedido el control legal a Liana, pero el control de la venganza era suyo. Su figura, armada y tensa, era la encarnación del Diablo que había intentado enterrar. La ciudad era su coto de caza.
En el Museo Cívico, Liana, a salvo pero hirviendo de rabia, se comunicó con él a través del canal cifrado que Bruno había activado. Ella sabía que su hombre estaba operando en las sombras, y p