Esa noche, Sofía esperó a que el servicio terminara. La cocina, después del bullicio, se sentía extrañamente silenciosa. Encontró a Mateo revisando el inventario, su rostro concentrado. Se acercó a él, su corazón latiéndole con fuerza.
—Mateo, necesito hablar contigo. Es sobre el Fénix.
Mateo levantó la vista, notando la seriedad en su voz. —¿Qué pasa? ¿No te gusta el diseño?
—No es el diseño. Es quien está detrás. Dolores me ha dicho que Alejandro estuvo en la inauguración. Y que, al parecer,