El silencio se apoderó del local. La tensión era como una ola de frío que se extendía desde la entrada. Mateo y Sofía se miraron. La sorpresa duró solo un instante.
Alejandro avanzó, su mirada fija en Mateo, ignorando al resto del equipo que observaba la escena con una mezcla de miedo e indignación. Su voz, aunque contenida, vibraba con una rabia apenas controlada.
—¡Mateo Vega! ¿Así que ahora eres un héroe? ¿El chef de La Latina que lucha por la "autenticidad"? ¡No me hagas reír!
Mateo se acer