El eco de la celebración aún vibraba en las paredes de "El Sabor del Amor", un murmullo de risas y brindis que se negaba a disiparse. La victoria sobre Alejandro Soler, la reafirmación del restaurante como el corazón de La Latina, el legado de Don Ricardo… todo había culminado en una noche inolvidable. Pero a medida que la última copa se vaciaba y el último invitado se marchaba, Mateo y Sofía se encontraron en el silencio de su hogar, un silencio que ya no era de conflicto, sino de una profunda