La voz exigente de su madre, Marina, atravesó sus oídos como una lanza. No era una petición, sino una orden.
—Hijo, tienes que venir a cenar con nosotros. También vendrán los padres de Dina, así que quiero que estés presente. No te ausentes, por mucho trabajo que tengas, lo más importante es la familia. No lo olvides, por favor.
Alexander se pasó la mano por la frente, sintiendo el agobio de un día que no parecía tener fin.
—¿Realmente tiene que ser hoy, madre? Estoy demasiado ocupado, tengo mu