El sol apenas se asomaba cuando Valeria despertó, con un nudo de nerviosismo en la boca del estómago. La fecha del encuentro había llegado. No quería verlo, no quería recordar sus palabras ni tener presente sus amenazas, pero sabía que era la única forma de tomar el mando de la situación. Debía cambiar el juego, ponerlo a jugar en sus propias reglas sin que él se diera cuenta.
Se miró al espejo de cuerpo completo, ensayando una expresión de seguridad y convicción para ocultar el miedo que la d