NOAH THORNE
—¡La cama es mía! —exclamó Vanessa en cuanto abrí la habitación en la que nos quedaríamos un par de noches. Corrió y se lanzó, tratando de abarcar todo el ancho del colchón con sus brazos.
Torcí los ojos mientras arrastraba las maletas al interior. Ya era noche y no quería discutir, pero tampoco ceder.
—La cama la vamos a compartir. ¡Estás loca si piensas que voy a quedarme en el sofá! —reclamé molesto dejando las maletas a un lado y plantándome frente a la cama, viendo su inmadure