VANESSA GARDNER
Mientras me ponía uno de los tantos vestidos que Noah había comprado para la ocasión, mi mente se había quedado en esa foto. Apreté los labios y me vi al espejo. No me gustaba lo que veía, no era que no me viera bien, pero me sentía… vulnerable.
Sacudí la cabeza y me senté en el borde de la cama. Saqué la pequeña mochila que me había dado oportunidad Noah de sacar de mi departamento. Tenía mis libros y apuntes, pero también algo más, una hoja gastada por el tiempo, con los plie