Mundo ficciónIniciar sesiónSandra, es una chica de veintidós años que trabaja siendo bailarina exótica para cubrir la hipoteca de su casa y la cuenta del hospital de su madre. Nadie sabe que se llama Sandra, todos le dicen Chocolate. El anonimato era su arma al estar en un mundo tan violento donde con frecuencia es visitada por bandas criminales con el fin de poseerla, pero, inteligentemente los evadía, hasta que una noche no hubo espacio a la negociación. Con varios millones de dólares, un hombre herido, excitado y con arma, accedió a entregarse a él sin saber que ese era su fin. Meses después, descubre que esta embarazada cuando la hospitalizan y poco tiempo después se entera que el bebé fue robado y tanto su madre como el pequeño, yacen muertos en la habitación donde ella tenía que estar. Sin familia y mucho resentimiento, vende todo lo que tiene y se esfuerza por llegar a los García, los causantes de todas sus desgracias. La venganza es un plato que se sirve frio y por eso, cuando choca con un pequeño y este se aferra a ella, se esfuerza por obtener un trabajo que nunca tuvo con el fin de estar cerca de los García. — No estoy contratando niñeras. — dice el jefe de los García, un asesino sangriento que es capaz de matar a su padre por el puesto. Pero, el pequeño que es tan desobediente como un animal salvaje se niega a comer, hablar o asearse si ella no esta cerca. Sin otra opción, el pequeño niño le da la oportunidad que tanto le había costado a ella obtener para su venganza: estar dentro del clan García y hacerlos pagar por el sufrimiento que tuvo al perder a su madre e hijo el mismo día. ‘Los haré pagar a todos.’
Leer másLas bandas criminales en ciudad capital, no son una broma, alguien te mira como su objetivo y todo el futuro queda en el olvido, por eso, cada cosa relacionada conmigo, es secreta, desde mi nombre hasta mi edad, ya que, no puedo permitirme ofender a alguien y terminar tres metros bajo tierra.
Soy Sandra, una chica que solo pudo culminar su educación básica, porque las facturas del hospital donde se encuentra mi madre, son demasiado altas, por eso, aunque me gusta mucho la planeación y quería servir en el ejército, tuve que dejar ese sueño y ser una bailarina exótica, esa que gana mucho dinero lidiando con pervertidos peligrosos y con mucho dinero. — Eso me gusta, me encanta como ‘chocolate’ hace su número solo para mí. — dice el jefe de los Leones. — Déjate de mamadas, es para nuestro golfo. — responde un chico altivo y todos comienzan a pelear, cuando apenas voy por la mitad del número. Ni siquiera debo avisar que me voy a marchar, solo camino entre ellos tomando el dinero que me corresponde y me marcho a mi camerino lleno de cosas lujosas, porque sí, muchos de esos capos me envían regalos costosos que no recibo por miedo a las exigencias que pueda tener solo por aceptar un detalle de su parte. Así que, ignorando cosas tan costosas que puedo vender, me cambio de ropa y me coloco el cubrebocas y unas gafas de sol aunque son las tres de la mañana. Sabiendo que no puedo usar el mismo camino dos veces, agarro una nueva ruta a casa y así culminar mi jornada laboral. Pero, el turno medianamente normal, queda interrumpido cuando antes de llegar a mi auto que aun sigo pagando, un hombre me coloca entre la pared y su cuerpo. De inmediato, me congelo, porque su rostro lleno de sangre y el caliente de su arma en mi costilla me dice que no es uno de mis fanáticos intentando llamar mi atención. — Quédate quieta. — Eso haré. Pero, por favor, no me haga daño. — digo con mi cuerpo temblando. — Han intentado matarme y usarme, así que, necesito tu ayuda. ‘¿Será ese el orden o la perdida de tanta sangre lo tiene sin saber qué es lo que dice?’ me pregunto mentalmente y de inmediato, me golpeo mentalmente sabiendo que no es lo que debería preocuparme. Es alguien peligroso, el escudo que muestra en su ropa demuestra que tiene un golfo o una familia a la que sirve y no por ser un simple mayordomo, si no, por algo más. ‘Prometí no involucrarme con alguno de ellos, así que, ¿Por qué me encuentro en esta maldita situación?’ me pregunto intentando encontrar una salida. — Necesito tu ayuda, quítate la ropa. — ordena él y yo entro en pánico. — Por favor… no me haga eso. — Hazlo ahora si no quieres morir. — advierte él y ante mi silencio, él dispara a un lado de mi pie, dejando en claro que no está para juegos. Con manos temblorosas, procedo a quitarme la ropa para después él me coloca sobre un auto en una posición donde desde lejos pareciera que estuviera besando mis pechos. Así que, no me siento tan llena de miedo si solo es eso lo que quiero. — No dejen un solo lugar sin buscar, él debe estar cerca. — dice alguien a lo lejos y dudo que sea para ayudarme. — Tendremos que hacerlo más creíble. — informa él y yo niego suplicante. — Por favor. — Debo vivir, mi clan no puede quedar sin un líder, sería una completa deshonra. Ahora sí vino el que me trajo ¡¿Por qué me he cruzado en el camino de un maldito líder?! De todos los que podrían o no causarme problemas, me encuentro al demonio del que siempre busco huir. — Señor… — Deja la tragedia, solo debes actuar bien. Así que, pégate más a mí. Si los convences con la excusa de que estamos teniendo sexo, te dejaré ir. — informa él y yo me pego tanto a su cuerpo, que puedo sentir el bulto en su entrepierna y como él se queja levemente. — Lo siento, pero, tengo prisa en terminar este ‘acto’. — informo. — Hazlo suave, no quiero que el linaje de los García muera conmigo. — me dice él y mi cuerpo se congela de inmediato, mientras el alma escapa de mi cuerpo. Me quedo petrificada en el lugar, porque aunque nunca he estado relacionada con esa familia, ni siquiera en mis bailes exóticos, sé que es una de las familias más poderosas y por lo que veo, alguien está en contra de eso. Si lo ayudo, me meteré en problemas con el clan que lo está lastimando y si me niego, va a matarme aquí mismo. Rayos, ¿Qué debería hacer? — Parece que tienes idea quien soy. Eso facilita las cosas. — responde él mientras coloca su arma a mi lado para poder quitarse la camisa, donde se ven ciertas heridas leves. — Yo no sé qué pasa, pero, por favor, márchese. Ya lo he ayudado. — ¡Buscaré por aquí! — grita alguien corriendo y por la luz que hay frente a mí que entra por el callejón, han pasado por donde nos encontramos. — Tenemos que intensificar las cosas y si ellos sospechan que no estamos follando, primero te mataré a ti y después a ellos. — advierte, por lo que, yo lo envuelvo con mis piernas y me froto mientras finjo gemir y así dar la idea que él quiere. ‘¿Por qué no los mata y ya? Tenía que complicarme a mí las cosas, maldita sea.’ Me digo mentalmente, mientras él agarra su arma y la guarda a su alcance. Muchas veces he jugado con este tipo de movimientos para seducir a clientes difíciles, pero, ahora la situación es mucho más delicada y por lo que ahora estoy escuchando, más peligrosa. Ya que, puedo sentir como mete su mano en medio de nuestros cuerpos y su pantalón descendiendo después de bajar la bragueta de su pantalón. Soy virgen, pero, sé lo que significa, así que, de inmediato, lo empujo alejando mis piernas. Estoy lista para insultarlo, quiero decirle que se vaya al infierno que no me moleste. Pero, el hombre que se había marchado regresa y por eso, este hombre rompe mi ropa y me susurra. — Tranquila, cada cosa que te haga, será recompensada monetariamente. Ahora solo gime y pídeme más, si no quieres que lo hagamos realmente creíble. — ordena y sé a lo que se refiere. Yo… estoy acabada. En especial, porque la propuesta me resulta interesante y más cuando veo como saca su magnitud que me saluda lista para hacerme suya. ‘Es algo enorme.’Cuatro meses despuésHe hecho ejercicio, me he dado tiempo para recuperarme de la cesárea, mientras me informo sobre lo que debo hacer para ser un rival digno de un asesino tan despiadado. Claramente tuve que vender todo, incluso, borrar toda mi historia de vida y quedarme solo con mi nombre.‘Debes hacer las cosas correctamente, no puedes fallar cuando son tantas cuentas que saldar.’ Me digo mentalmente mientras recibo el pago del restaurante que más demoró siendo un anhelo, que materializándose.— No deberías esforzarte tanto. — dice la señora Carmen a mi lado, negándose a dejarme sola.— Debo hacerlo, mi propósito es demasiado grande, para dejar un minuto al descanso.— Te has recuperado físicamente de las heridas, pero…— De eso no se puede recuperar, señora Carmen. — digo mirando con nostalgia a la mujer que no me ha juzgado un solo momento, ni mucho menos preguntado sobre mi venganza.Ni siquiera estar la mayor parte del tiempo con antidepresivos, me ha ayudado a lidiar con toda
Los chicos no me preguntan de que hablo, incluso, solo se concentran en agilizar el proceso del entierro, ese donde después de haber enterrado los cuerpos, varias familias regresan a casa para rezar por los muertos que acaban de dejar este mundo terrenal.Yo ni siquiera puedo entender que es lo que pasa, solo sé que me he quedado completamente sola, por lo que, solo lloro en silencio sabiendo que haber dejado de lado mis propios principios, ha sido lo que ha causado todo este desastre.En un segundo que dejé tontamente que me influenciaron, fue la condena que mi madre y un bebé que apenas supe de su existencia, tuvieron que pagar. Esto no es siquiera aceptable, es un nivel de castigo demasiado grande.— Todo estará bien.— Define ‘bien’. — le pido a la señora Carmen que sigue esforzándose para que yo pueda mantenerme cuerda o no reprima tanto el dolor que me impide incluso hablar.Todos mis empleados son latinos, saben el proceso que como católicos debemos hacer cuando alguien muere,
Me quedo aturdida, el impacto es tan grande que el ruido a mi alrededor desaparece mientras yo grito sin poder escuchar mi propia voz. Todo está pasando tan rápido que cuando me desplomo, ya lo espero e incluso lo anhelo deseando que al despertar todo sea diferente.Pero, por mucho que me despierte varias veces, los chicos me hablan y yo no los escucho, mientras hay muchos arreglos florales y personas que nunca había visto en mi vida. Por eso, no puedo tener un recuerdo lógico, secuencial y con audio.— Los tranquilizantes como que están haciendo un trabajo que va más allá a la drogadicción que a la calma.— ¡Alex!— ¿Qué pasa? Solo estoy diciendo la verdad, mira como se ve: parece un cuerpo sin alma. — se queja Alex.— No habla, no escucha y ni siquiera come, parece que está en estado vegetativo. — dice Andrés y yo suspiro profundo.Aunque Alex es un chico demasiado dramático, no me sorprende que se exprese de esa forma cuando veo que no estoy en el hospital y que ni siquiera estoy e
El pánico se apodera de mí, porque sé lo que puede significar eso: una recaída de mi madre, así que, llamo por ayuda y los doctores corren a auxiliar a mi madre mientras yo me levanto de la cama, para que no me cobren una habitación extra.— Su ritmo cardiaco…— Atiéndanla aquí, por favor. Somos de escasos recursos y…— Señorita, usted también necesita ser atendida.La señora Carmen aparece y me ayuda a alejarme del caos en el que no puedo ser parte para ayudar a mi madre cuando me duele mucho la cirugía.— No, concéntrense en mi madre, yo…— Debe calmarse, acaba de salir de una cirugía.— ¡Alteré a mi madre! ¡Eso no está bien! ¡No es bueno para ella! — grito desesperada.Una de las enfermeras me aleja con cuidado para que no me haga daño, mientras me desespero comprendiendo que en cualquier momento voy a terminar muerta de la angustia o por mano de mi madre al pecar tan gravemente.— Pueden atender aquí a su madre, yo me la llevaré para que se calme.— Yo…— Vamos. Ellos necesitan es
Una semana despuésAun me cuesta concentrarme en todo lo que debo hacer en el día sin dejar de pensar lo que pasó esa noche, al punto que me he convertido en una total pervertida debido a esos recuerdos lujuriosos.— Por eso es que mi madre me decía que debía esperar el matrimonio para disfrutar de una nueva vida llena de placeres. — digo al tocarme y no sentir la misma sensación que experimenté cuando ese hombre peligroso me tocaba.Rápidamente salgo a vestirme y preparar todo para que ese hombre no aparezca nuevamente en mi vida, por eso, limpio el auto y lo vendo por partes, pago la deuda del hospital, saldo mi deuda con la hipoteca y llevo a mi madre a una casa diferente donde solo somos las dos y la enfermera que viene a revisar la efectividad de su tratamiento.Desde ese día, no volví a mi trabajo y es que no quiero que tenga la más mínima oportunidad de encontrarme, por eso, me concentré en organizar todo para mi cambio de vida, incluyendo mi trabajo. Con esa idea, busco negoc
Las cosas están así: la propuesta cambio de una simulación a hacerlo realmente y mi cuerpo, no parece en desacuerdo para complacerlo.— Te pagaré millones de dólares o euros. Escoge la moneda de cambio, solo ayúdame a salir de aquí. — pide él con cierto desespero y yo lo beso siguiendo con mi actuación.— ¡¿Qué pasa?!— Unos calenturientos, no es nuestro problema. — responde el hombre alejándose del lugar.Suspiro profundo, porque creo que nos hemos salvado, pero, tal parece que el hombre frente a mí, no piensa igual, porque sin decirme algo, me agarra con uno de sus brazos y rodea el auto en el que hace poco estábamos haciendo la escena sexual.Confundida, intento hablar, pero, él se las ingenia en abrir puertas que seguramente están bloqueadas y sin mucha dificultad accede a los asientos traseros donde no hay residuos del vidrio de la ventana, pero, si una amenaza notoria: él.Lo peor de todo, es que él ve mi aturdimiento como si fuera una invitación, porque antes de entrar se quita
Último capítulo