VIGGO THORNE
—¿Qué crees que estás haciendo? —preguntó Noah volteando hacia mí, cruzándose de brazos como papá regañón.
—¿De qué hablas? —inquirí alzando una ceja.
—Sabes que no puedes tocarla… —sentenció, entrecerrando los ojos y acercándose un poco más.
—¿Lo dices por ti, porque aún amas a esa bolsa de basura después de que te abandonó para descubrirse a sí misma con tantos hombres que batió un récord? —No pude evitar sonreír divertido y se me salió una carcajada.
—No quieres una guerra con