VIGGO THORNE
Fany estaba pálida al verme, parecía que en cualquier momento se desmayaría, mientras que Tanya seguía en el piso, llorando, no por su pésima actuación de víctima, sino por lo que llevaba cargando en el corazón.
Me dolía verla así.
—Fany, ¿podemos hablar afuera? —pregunté señalando la puerta.
Su rostro me decía que no quería estar a solas conmigo, pero aun así obedeció en silencio, porque no hacerme caso era mucho peor. Salió arrastrando los pies y con la mirada fija en el piso,