TANYA RHODES
—Conozco a las chicas como tú, son oportunistas, no dejaré que les sigas sacando dinero a ninguno de los dos —sentenció Fany con firmeza y la frente en alto.
—En serio, yo solo quería té —contesté negando con la cabeza mientras tomaba el agua caliente con cuidado. Nunca me imaginé que esa mujer estaba suficientemente loca para tomarme de la mano y forcejear—. ¡Oye! ¡Cálmate nos vas a quemar!
Aun así parecía insistente en arrebatarme el agua caliente. Entonces lo supe. No quería ec