TANYA RHODES
—Por favor —dijo Viggo sin levantar la mirada hacia mí, señalando el asiento a mi lado—. Creo que tenemos que hablar si es que aún quieres el trabajo.
De inmediato seguí su indicación y me senté a su lado, poniendo toda mi atención en él. ¿Sabía lo que había pasado la noche anterior?
—Haré lo que sea… No tengo experiencia, pero me esforzaré por aprender —supliqué inclinándome hacia él hasta que me di cuenta de que estaba rebasando esa delicada línea donde comenzaba a ser su espac