TANYA RHODES
—¡Iré de inmediato! —exclamé lista para terminar la llamada mientras mi corazón acelerado rebotaba dentro de mi pecho. Tenía miedo y no sabía muy bien que haría, pero sabía que tenía que hacer algo.
—¡Señorita! —intervino el hombre del otro lado de la línea, haciendo que me quedara pegada al teléfono—. No solo llamo para que venga a ver a su madre. Aunque es un caso peligroso, el personal médico está capacitado para controlar la situación. El problema aquí es, y perdóneme si soy mu