El aire de la calle no trajo la libertad que Victoria buscaba; trajo el impacto.
Salió de Obsidian como quien escapa de un incendio, con los pulmones ardiendo por las palabras no dichas y la presencia de Daniel grabada a fuego bajo la piel. Cada paso sobre la acera era un intento desesperado por recuperar el control, por convencerse de que la vida que conocía —la de Mateo, la de las apariencias, la de la seguridad— seguía siendo su único camino.
Sigues aquí.
La frase de Daniel la perseguí