El sol de la tarde se filtraba por los inmensos ventanales del piso sesenta, proyectando sombras alargadas sobre la alfombra de diseño. Victoria caminaba por el pasillo hacia la oficina de Daniel con una carpeta apretada contra el pecho, sintiendo que cada paso la alejaba más de la estrategia financiera y la acercaba más al abismo emocional que Estefany había nombrado en el almuerzo.
Al entrar, la secretaria le indicó que podía pasar. Daniel estaba de pie tras su escritorio, concentrado en un