25. DESPUÉS DEL RUIDO
[SOFÍA]
La suite del hotel huele a champagne seco y a adrenalina que no termina de irse. Francesco deja caer la chaqueta del equipo sobre una silla sin mirar dónde cae. Todavía lleva la pulsera del paddock en la muñeca, y puedo sentir cómo le retumban en el pecho los gritos, los flashes, las felicitaciones.
Pero lo único que quiere ahora es silencio. Y yo, Estoy de pie junto a la ventana, mirando hacia la ciudad. Sin los lentes oscuros, sin la máscara profesional. Solo yo. Camiseta gris, el pel