154. FESTEJO
[SOFÍA]
Cuando entramos al hotel, una de las coordinadoras ya está esperando con la niñera asignada por la escudería para este viaje.
—Puedo llevarme a Tiziano a la habitación contigua —dice ella con voz suave—. Así ustedes pueden descansar.
Francesco me mira. No hace falta hablar: los dos sabemos que “descansar” no es exactamente el plan, pero agradecemos la discreción.
—Grazie —susurra él.
La niñera toma a Tiziano con ternura y se dirige al cuarto asignado justo al lado del nuestro. La puerta