124. RECOMENZAR
[FRANCESCO]
El sol ya está alto cuando salgo de la habitación. Sofía y Tiziano duermen, acurrucados uno junto al otro. Por un momento me quedo en el umbral observándolos: la luz dorada cayendo sobre su piel, el silencio del amanecer que apenas rompe el suave ritmo de sus respiraciones. Podría quedarme así toda la vida, pero no puedo. No todavía.
Hay cosas que tengo que arreglar.
Me visto rápido, tomo mi teléfono y bajo al lobby del hotel. El ruido de los periodistas afuera sigue, pero los guard