El juego de Isaura y la furia de Jax.
De repente, Isaura apareció sonriente, vestida de manera casual, como si acabara de llegar al hospital sin ninguna preocupación en el mundo.
—Mira nada más a quién tenemos aquí —dijo con falsa dulzura—. ¿Te ha gustado mi sorpresa?
Aitana giró despacio.
«Mucho había tardado esta arpía… Sus informantes debieron avisarle».
—¿Ya murió la mocosa? —inquirió Isaura al notar que Aitana no decía nada.
—Perra maldita… te voy a matar —gritó de pronto, lanzándose hacia ella para arrancarle el cabello.
Sin