Sospechas y más sospechas.
Jazmín entró al consultorio un poco preocupada. Ethan no sólo no había recibido sus llamadas sino que tampoco había visto sus mensajes.
¿Dónde podía estar? Mateo le había dicho que estaba fuera de la empresa ¿A dónde había ido sino era para alcanzarla en el consultorio del pediatra?
En ese momento, la puerta se abrió. Un hombre joven, de cabello oscuro y rostro afable entró a la habitación, sacándola de sus pensamientos.
—Buenas tardes —saludó el hombre estrechando la mano de Jazmín.
—B