—¿Qué haces aquí Mateo? Vete ahora mismo de mi casa. —dijo alzando la voz.
—Por favor Tatiana, hablemos. Aunque sea una sola vez.
Samuel salió de su habitación al escuchar los gritos de su hija.
—¿Qué está pasando Alika? —preguntó con severidad.
—No es nada, mi amor. Un amigo de Tatiana que vino a visitarla. —contestó la mujer mientras miraba a su hija con los ojos bien abiertos.
—Sí, papá. Es un viejo amigo, está de pasada y vino a saludar, pero ya se iba. ¿Verdad Mateo?
Samuel fru