Lejos de él...
A pesar de las súplicas de Tatiana y de sus intentos desesperados por reanimarlo, Mateo no reaccionaba.
Los pescadores, lo llevaron en su camioneta hasta un pequeño consultorio rural, donde fue atendido de emergencia.
Pasaron algunos minutos que para Tatiana parecieron ser eternos hasta que, finalmente, Mateo abrió los ojos. Él sonrió al verla, a su lado, sosteniéndole la mano.
—Estuve cerca… —murmuró con voz ronca.
—Tonto —replicó ella con lágrimas en los ojos, inclinándose hacia él.
—Cr