Jazmín entró a la sala de parto. Su corazón latía con fuerza, la emoción de saber que su bebé estaba por nacer, y que además de ello, Ethan le había pedido matrimonio, eran dos razones suficientes continuar luchando.
Fue trasladada de una camilla hacia la otra. El brillo de las luces blancas iluminaba su rostro, mientras el médico y las enfermeras comenzaban a rodearla, dándole indicaciones precisas de lo que debía hacer.
Jazmín sintió una contracción intensa. Apretó los labios tratando de