Punto de Vista Maximiliano
Al ver a Madison , mis nervios se calmaron, y era consciente de que el único responsable de su seguridad era yo, no sabía en qué momento aparecería Samantha y nos acabaría dándonos miles de disparos, y nuestros cuerpos caerían dispersos por la sala de este hospital, o peor aún, en la calle.
Le sonreí a Madison y le di un beso en la frente.
—Todo va a estar bien preciosa, porque yo voy a cuidar de ti.
Ella me apretó la mano y detuvo el paso, jalándomela un poco para