Punto de vista Maximiliano
Sullivan ya me estaba esperando a las afueras de la mansión, pero esta vez, en uno de mis autos convertibles, abrí la puerta del copiloto y me senté con la mirada fija al frente.
—¡Arranca! —Ordené, mientras íbamos de camino, el pecho se me inflo producto de la ira, los deseos inmensos de acabar con Samantha se estaban convirtiendo en una obsesión, pero una muy oscura, en donde traspasaba cualquier principio de humanidad, y eso me daba miedo, sentía pavor de mí mism