Respiré profundo, sabía que la conversación que debía sostener con Mía no sería fácil. Si de por sí, entender a una mujer ya era complicado, no me podía ni imaginar cómo sería entenderla en plena adolescencia, cuando las hormonas están trabajando al cien por ciento.
Salí de mi oficina y la encontré en la sala de estar. Mía estaba absorta en un libro de economía que había encontrado en mi biblioteca. Desde que lo descubrió, se había empeñado en comprender el concepto de 'ceteris paribus'.
Sentí