Capítulo 11. Gigante con alma
La invitación llegó en un sobre de papel reciclado, doblado con esmero y entregado por la señora Ruiz durante el turno de la mañana.
—Te trajo esto el “gigante” —dijo, con una sonrisa cómplice—. Dice que si no vas, su equipo perderá por abandono emocional.
Patricia abrió el sobre con manos temblorosas. Dentro, una entrada para el partido de baloncesto universitario de esa noche, y una nota escrita a mano:
Patricia,
Sé que el baloncesto no es tu mundo. Pero me gustaría que vieras el mío. No