Mundo ficciónIniciar sesiónLucía Wellingtong es una mujer que queda atrapada en un matrimonio marcado por las deudas de su esposo. Desesperada por evitar problemas legales, recurre a su padre, un empresario multimillonario que la desheredó por casarse con un hombre de baja clase. Sin embargo, su padre tiene sus propios problemas y le ofrece ayuda a cambio de un trato: debe casarse con Luca Ross, un chef reconocido por sus deliciosas recetas y su carisma. Mientras Lucía navega por este nuevo acuerdo, se enfrenta a la difícil tarea de cumplir con el contrato sin dejarse llevar por los sentimientos hacia su esposo falso. ¿Podrá mantener su corazón a salvó mientras descubre lo que realmente quiere en la vida?
Leer más—Pues sí, ese es el supuesto regalo que te dejó, pregúntale a la secretaria.Doy un suspiro y corto la llamada, al terminar de guardar mis cosas, salgo de la oficina y me acerco a Mabel.—Mabel, ¿cómo estás? ¿Puedo preguntarte algo? —le pregunto con una sonrisa.—Muy bien y usted señor? Claro, dígame. —levanta su mirada y me sonríe.—Mmm algo extrañado, ¿Mi esposa me dejó algo en la oficina?—Sí señor, se veía que era algo muy importante como para ser sorpresa —me confirma.—¿Y cómo entró? No le he dado llave aún.—No lo sé señor, al principio no tenía llave, pero luego logró entrar.Asiento analizando lo que me dice y le agradezco, pero al girarme para irme, la sonrisa se me borra, ¿Qué le costaba decirme que lo nuestro se había acabado? No es necesario romper algo que estaba esperando o regresar con el imbécil ese poniéndome de cabrón.Salgo de mi local y veo mi auto con Tom esperándome, me abre la puerta, entro a los asientos traseros y luego sube él de piloto, enciende el auto y n
Lucía.De camino a casa, Tom dejó a Luca en el trabajo, mientras que, a mi madre y a mí nos dejó en casa, estuve hablando un poco con mi mamá, aconsejando que no dejará que Morgan la pisoteara, tiene que aprender a perdonar y que, lo que haya pasado entre nuestros padres, no tiene nada que ver con nosotras, sin embargo, no me escuchó, mi madre necesita la aprobación de Morgan.Durante la tarde, le escribí a Felipe, necesitaba verme con él y en cuanto tuve respuestas, le avisé a mi madre que saldría, ella lo tomó bien, pues quería descansar. Me voy al ascensor, pero no bajo hacia el estacionamiento, sino que me quedo en el lobby, salgo del hotel y pido un taxi, este me lleva al trabajo de Felipe, me bajo del taxi y me adentro al local, le aviso a su secretaria y ella le avisa él, espero unos minutos y él sale con un maletín.—Necesito que vayamos a un lugar más privado —comenta él.Yo asiento y me giro, no entiendo el porqué, pero su razón tendrá, salimos del local de Felipe y nos subi
—Wow que linda, gracias —Mi madre se siente bien con eso, creo.—Llevo meses casado con su hija y no la había conocido, ni a nuestra boda fue —comenta Andrés en lo que se presenta.—Y a la boda de Luca con Lucía tampoco —se extraña Franco—. ¿Por qué no pudo estar?—Estuve algo ocupada —se excusa mi madre y puedo sentir que se siente atacada.—¿Qué pudo ser más importante que estar en las bodas de sus hijas? —pregunta Andrés.Yo veo a mi madre y todos como que querían una respuesta, mi madre ve a mi padre y este está algo sonriente, victorioso, como si le satisficiera verla en esta situación.—Son cosas personales, y yo lo entiendo, sé que es algo importante, pero su razón tuvo, y si yo no la juzgó que fue mi boda, ¿por qué ustedes sí? —la defiendo y sé que eso no le agradó a mi padre. Pero logré proteger a mi madre y se logró sentir cómoda con eso, lo sé porque me sonrió.Franco y Diana puede que bajaron la guardia y se vieron comprensivos, pero Andrés no.—Soy el esposo de Morgan, te
Entre besos, nos fuimos quitando la ropa como pudimos, claro que hubo separaciones para poder estar desnudo, lo que se mantuvo fijamente fueron nuestras miradas ardientes. Y una vez desnudos, él me cargó hacia el baño, nos metimos en la ducha y no solo nos llenamos de agua, sino también de pasión.Nuestros besos, nuestras caricias, fueron parte de hacer el amor, y nuestros gemidos se escuchaba entre el sonido de la regadera, sin embargo, fue algo perfecto para nosotros.Al salir limpios y con pijama, mi madre nos estaba esperando para cenar juntos, el cual fue un momento de risas agradables. Sigo algo confundida por lo que pasó con Luca, pero tal vez le pasó lo mismo que a mí, la distancia hace que uno piense mejor las cosas, por lo que no queremos estar lejos.***Hoy tocaba almuerzo familiar en casa de mi padre y de eso hablamos anoche Luca, mi madre y yo, pues estábamos pensando en cómo haríamos con ella, no la queríamos dejar sola. Y sorprendentemente, dijo que iría, porque estaba





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