Capítulo 19. El puente entre dos mundos
La tierra de Bulgaria la recibió con un olor que le subió por la nariz como una oración: humedad, paja recién cortada, polvo de sendero y el aroma dulce de los manzanos en flor. Patricia bajó del autobús en la entrada del pueblo, con una maleta de cuero gastado y el corazón latiendo como si volviera a casa tras una guerra larga. No era la misma chica que había partido meses atrás. Ya no llevaba solo su ropa, sino también el peso de decisiones tomadas, lágrimas derramadas, silencios rotos. Pero