Capítulo 12. Cartas a Bulgaria
La primera carta a casa llegó envuelta en papel de seda, atada con un hilo azul que Eleanor le había dado “para que el cariño no se pierda en el camino”. Patricia la escribió un domingo por la mañana, con la nieve cayendo suavemente tras la ventana y una taza de té humeante a su lado. Escogió las palabras con esmero, como quien elige piedras preciosas entre escombros: solo las más brillantes, las más tranquilas, las que no dejarían rastros de inquietud en el corazón de sus padres.
“Queridos ma