Por la mañana, mientras toma su café temprano para ir a la oficina, Víctor nota a su madre sentada a la mesa, con una sonrisa amplia y un brillo en los ojos que no pasaban desapercibidos.
— Buenos días, querido —saluda Joana con entusiasmo.
— Buenos días —responde él, con un tono que delata su desconfianza. El humor animado de su madre tan temprano no era nada común.
Sin embargo, Joana ignora el tono de su hijo y continúa, sirviéndose más café.
— Estaba pensando, querido… Ahora que tu padre ha