Ya es de noche cuando el avión de Víctor finalmente aterriza. Él había enviado un mensaje a su esposa, explicando que iba a retrasarse un poco y prometió contar los motivos en cuanto llegara a casa. La respuesta de ella, como siempre, fue simple y acogedora: «Está bien, voy a preparar la cena para cuando llegues».
La actitud comprensiva de ella lo conmovió profundamente. Era única, diferente de cualquier otra persona que él hubiera conocido. Su paciencia, empatía y capacidad de crear un hogar c