Karen analizó cada palabra de aquel desconocido y sabe que no debe culparlo. Con un dolor en su pecho y sin decir una palabra más la joven salió casi corriendo y se encerró en el baño a llorar. Todo se había arruinado y su maldita lengua en vez de ayudarla solo la hundía cada vez más en el profundo lago de la desolación. Ahora debe enfrentar su mayor temor quedar desempleada.
— ¿Y ahora que voy hacer? — dijo en medio del llanto.
Lloró hasta que se quedó sin lágrimas. Se vio el espejo y notó su