Mundo ficciónIniciar sesiónTras perder a sus padres en un trágico accidente, Catalina Anderson entrega su corazón, su fortuna y su vida al hombre que cree amar. Pero su esposo Paul y su mejor amiga Cassandra le arrebatan todo, dejándola humillada, arruinada y sola. Sin experiencia, sin dinero y consumida por el dolor, Catalina encuentra refugio en Lucía, una antigua amiga. Desesperada por sobrevivir, acepta entrar al mundo de las modelos webcam bajo la identidad de “Gatita XL”, donde descubre algo que jamás imaginó: hombres que la desean exactamente como es… y un misterioso cliente que se obsesiona con ella. Lo que comienza como un juego peligroso se convierte en una intensa conexión con “Señor B”, un hombre poderoso, dominante y lleno de secretos que despierta en Catalina una sensualidad que creía muerta. Mientras ella recupera su autoestima y descubre el placer, el amor y el poder de su propia belleza, también empieza a reconstruir la fuerza necesaria para vengarse de quienes la traicionaron.
Leer másCapítulo 1
Narra Catalina Anderson
Mi padre y mi madre habían muerto en un terrible accidente hace un año, me dejaron con una gran herencia que yo no sabía manejar, dinero, acciones, inversiones, propiedades.
Decidí confiar en la única persona que me quedaba, al que más me aferre, mi novio Paul McCartney.
Los dos nos amabamos, Paul era el hijo del chófer de papá, pero nunca me importo que no tuviera dinero y se que me amaba con locura.
—Quiero que seas mi esposa, te amo, pero no quiero que pienses que es por interés —Paul me dio un beso suave en los labios
Accedí, lo amaba, el se había convertido en mi único refugio, y confiaba en el ciegamente.
Después de la boda, le di todos los poderes necesarios para que se hiciera cargo de los asuntos financieros de mi familia
Con el pasar de los meses, la depresión me gano, me engorde varios kilos, ya no me arreglaba como antes, Me la pasaba varios días encerrada en mi habitación, esperando que una luz me iluminará el camino que debía seguir.
—¡No me toques! No te deseo, eres una gorda asquerosa —me rechazaba Paul cada vez que intentaba tener intimidad con él.
Lo peor es que por mi estado. Por mis miedos aceptaba sus reproches y sus humillaciones.
Empecé a ir al gimnasio, apesar de las burlas de los demás. Conoci a Cassandra Baldrich, una bella mujer que se hizo mi amiga de inmediato.
Cassandra era la hija bastarda de un poderoso industrial, Hank Baldrich, pero este no la reconoció nunca.
Me daba consejos, me apoyaba y se convirtió en otra parte de mi, Paul y Cassandra se volvieron la base de mi vida y poco a poco quede a su merced, tanto así que me aleje de mi amiga de la infancia Lucía, no se qué tenía Cassandra pero absorbía mi tiempo y mi vida.
—Dame ese anillo, lo quiero amiga —me señaló el anillo de mi mano con un tono caprichoso.
—Es que... Ese anillo es el de bodas de mi madre... No creo que ...
—¡Dáselo! —Paul me agarró de la mano y me lo quito para dárselo a ella.
Lo tolere, muchas de esas situaciones, una y otra vez.
Una noche todo cambio, le dije a Paul que no estaría en casa, pero planeaba darle una sorpresa.
Me quedé en la habitación con un conjunto de lencería negro que esperaba me ayudara con mis curvas, quería reavivar la llama de nuestra relación.
Escuche pasos. Risitas y besos en la planta baja, con lágrimas en los ojos decidí bajar al primer piso, las manos y las piernas me temblaban en ese momento.
Allí vi la escena que me rompió el corazón:
Cassandra semidesnuda sentada encima de Paul, cabalgando mientras se besaban con una pasión desmedida.
Me paralice, la rabia que sentía en mi pecho salió como una llamarada que me quemo el alma en un instante
—¡¿Que están haciendo malditos?! —le grite acercándome más rápido, agarre de los cabellos a Cassandra y la tire al suelo.
Paul me dio una fuerte cachetada que me hizo caer sentada mientras yo lo miraba aterrada, incrédula de esta situación.
—¡Nunca la toques! Cassandra es la mujer que amo —me gritó mientras tomaba las mejillas de Cassandra y se aseguraba que estaba bien.
No podía creerlo, era la peor traición, sentía como el alma se me partía en dos
—Vayanse los dos de mi casa —les pedí con la voz quebrada —No quiero volver a verlos en mi vida.
Paul me agarró del brazo, me miró con rabia y con enojo, nunca pensé que el podía verme de esa manera, no después de tantos años de entrega, en las que vivía para él.
—La que se tiene que ir eres tú, La casa ahora es mía, al igual que las empresas y todo lo que te dejo tu familia.
Negué con la cabeza, no podia ser verdad, se acercó a la mesa de la sala, me tiró en la cara varios documentos que saltaron por el aire.
Con las manos temblorosas los tome del suelo, al verlos me di cuenta de mi error, cuando nos casamos le firme un poder, con todas las libertades para manejar mi dinero.
Paul había traspasado absolutamente todo a su nombre, nada era mío, estaba en la calle.
—¿Cómo pudiste hacerme esto? Después de todo lo que hice por ti —mis labios temblaban, pero las lágrimas dejaron de salir como si mi alma se hubiera cansado de llorar.
—¡No hiciste nada por mí! Al contrario tú deberías estar agradecida que seguí al lado de una gorda.
Me tomo del brazo con fuerza y me saco de la mansión, caí al suelo en un charco de barro.
En ese momento el alma se me lleno de algo oscuro, la debilidad que alguna vez sentí en mi vida de desvaneció para estar llena de rabia, de odio.
—No te quiero volver a ver, un abogado tramitará el divorcio —fue lo último que me dijo.
Cassandra salió a su lado y tomo su brazo con una sonrisa
—Deja de humillarte y vete —beso a Paul retadora, me humillaba y entendí que siempre me envidio porque yo si fui amada por mi familia —Paul es feliz conmigo.
Me levanté del suelo, los miré con frialdad
—Los dos se van a arrepentir de esto, se los juro
Capítulo 44Nunca había sentido un hospital tan frío.Estaba sentada frente a la habitación de Rodrigo con las manos entrelazadas sobre las piernas. No dejaba de mirar la puerta de cuidados especiales, esperando que alguien saliera para decirnos que todo iba a estar bien.Sentía un nudo en la garganta. Todo había ocurrido demasiado rápido.Daniel permanecía de pie a mi lado. Aunque intentaba mantenerse fuerte, podía ver la tensión en su rostro. Tenía la mandíbula apretada y no dejaba de caminar de un lado a otro del pasillo.De pronto se detuvo frente a mí. Se agachó hasta quedar a mi altura y tomó mis manos entre las suyas. Su mirada estaba llena de preocupación.—Esto no va a quedar así. —Esperó a que levantara la vista para asegurarse de que lo estaba escuchando. Su voz sonó firme, como cada vez que hacía una promesa. —Voy a averiguar quién hizo esto. No importa cuánto tiempo tome. Voy a encontrar al responsable.Sentí que las lágrimas volvían a llenar mis ojos. Asentí lentamente,
Capítulo 43Rodrigo salió del estudio con el ceño fruncido. Su mirada recorrió a los tres antes de detenerse en Lucía, que todavía respiraba con dificultad por el pequeño escándalo que acababa de hacer.Nadie habló durante unos segundos. El silencio resultaba incómodo, Lucía fue la primera en reaccionar.Se llevó una mano a la frente y soltó una risa nerviosa. Bajó la mirada unos instantes, como si buscara una excusa lo suficientemente buena para convencer a todos.Cuando volvió a levantar la cabeza, sonrió con evidente esfuerzo.—Perdón... creo que los nervios me están jugando una mala pasada.Respiró profundamente antes de continuar, era buena para parentar tranquilidad, aunque yo sabía perfectamente que estaba mintiendo.—La boda se acerca y estoy muy estresada. No debí levantar la voz, solo le preguntaba a mi amiga por un problema con las invitaciones.Rodrigo relajó un poco la expresión. La observó durante unos segundos y finalmente asintió. Parecía creer su explicación.—Descans
Capítulo 42Narra CatalinaEl desayuno transcurría en un silencio incómodo.Después de lo ocurrido el día anterior, todos parecían medir cada palabra. Daniel estaba sentado a mi lado. Rodrigo revisaba unos documentos mientras tomaba café y Liliana permanecía frente a nosotros, observándonos con una sonrisa que no lograba ocultar sus verdaderas intenciones.De pronto, dejó los cubiertos sobre el plato y miró directamente a Rodrigo.—Rodrigo, quería pedirte algo.Esperó a que él levantara la vista. Se acomodó el cabello detrás de la oreja y sonrió con seguridad, como si estuviera convencida de que recibiría la respuesta que esperaba.—La fiesta anual de la empresa está cerca. Yo siempre te ayudé con los eventos sociales. Conozco a la mayoría de los invitados y sé exactamente cómo organizar todo. Me gustaría encargarme otra vez.Rodrigo dejó la taza sobre la mesa.La observó durante unos segundos antes de responder. Negó despacio con la cabeza.—No, Liliana. —diji firmeElla perdió la so
Capítulo 42Narra CatalinaApenas cerramos la puerta de la habitación, Daniel se giró para mirarme.Seguía con el ceño fruncido. Durante todo el camino desde el comedor había permanecido en silencio, pero podía notar que estaba incómodo con la decisión que acabábamos de tomar.Se acercó hasta quedar frente a mí.—¿Estás segura de lo que hiciste?Esperó unos segundos antes de continuar. Sus ojos buscaban los míos, intentando descubrir si realmente estaba convencida. Suspiró con preocupación.—No teníamos por qué aceptar que Liliana viviera aquí —El estaba enojado porque sabía que ella se había salido con la suya.Sonreí con tranquilidad.Le acaricié suavemente la mejilla antes de tomar una de sus manos. Sabía que su preocupación era sincera, pero también estaba segura de mi decisión.Lo miré directamente a los ojos.—Precisamente por eso acepté.Daniel frunció ligeramente el ceño.No parecía entender a qué me refería. Apretó mi mano con suavidad mientras esperaba que terminara de expli
Último capítulo