El primer rayo de sol se filtró tímidamente entre las cortinas semiabiertas, pintando la habitación de tonos cálidos y suaves.
El mundo parecía suspendido en un instante de calma.
Luciana despertó despacio, como si emergiera de un sueño dulce y abrumador.
Tardó un segundo en recordar dónde estaba.
Y entonces lo sintió.
El calor de un cuerpo junto al suyo.
Un brazo fuerte y pesado rodeando su cintura, sus piernas enredadas con las de él bajo las sábanas desordenadas.
El olor a Dyla