Capítulo Final.
“Nunca imaginé que un contrato cambiaría mi vida”
El regreso a casa fue tranquilo. Demasiado tranquilo para lo que habíamos vivido en el hospital. Dylan y yo cruzamos el umbral de la mansión Richard cargando en nuestros brazos a los pequeños milagros que nos cambiaron la vida para siempre. Dos niños hermosos, idénticos, con el cabello castaño claro como su padre y los ojos grandes que todavía no decidíamos de quién habían salido. Aunque si me preguntaban a mí, tenían la mirada