La música suave de jazz envolvía el ambiente, acompañada por el tintinear de copas y las risas discretas de los invitados más selectos. El salón de eventos, decorado con elegancia minimalista, reflejaba perfectamente el estilo sofisticado que Victoria Richard había planeado para la recepción. Todo estaba milimétricamente dispuesto: las flores blancas con toques dorados, los centros de mesa de cristal tallado, y un piano blanco en el rincón, donde un músico interpretaba melodías clásicas con ma