El sol brillaba intensamente sobre el cielo despejado, como si incluso el clima celebrara ese día tan especial. El jardín del lujoso hotel, propiedad de Demian, estaba decorado con globos color pastel, flores frescas y largas mesas cubiertas de dulces, bocadillos y pastel. Todo el lugar había sido reservado por completo para la ocasión. Los empleados se movían con precisión, asegurándose de que nada faltara en la gran fiesta.
Mariam caminaba de un lado al otro, atenta a cada detalle, mientras A