El día del juicio había llegado.
Mariam estaba de pie frente a la ventana de su habitación, observando el jardín bañado por la luz de la mañana. Las flores se mecían con suavidad por la brisa, pero ella apenas lo notaba. Tenía la mente en otro lugar. Hoy era el día en que se haría justicia por todas las personas que habían sufrido a manos de ese hombre despreciable. Hoy era el día en que Claudia y Lucas recibirían algo de paz, aunque fuera en forma de un veredicto tardío.
Afuera, frente a la ma