TODO HA SIDO SACRIFICIOS POR AMOR.
Lyra se sentó junto a Kael sin decir palabra, simplemente lo observó en silencio. Él, con evidente torpeza, llevó la taza de té a sus labios.
—Kael… dime, ¿qué está pasando? —preguntó con la voz baja, notando cómo sus manos temblaban ligeramente.
—Mi vista ha ido empeorando con los días —respondió con un suspiro—. Ahora necesito usar lentes, aunque no sirvan de mucho.
—¿Qué? —Lyra palideció—. Eso es imposible. Tú habías recuperado la vista por completo. ¿Qué está ocurriendo?
Kael acarició su me