Arkan había llevado a Kael hasta Hastings aquella mañana. Kael decidió usar lentes oscuros, alegando que la luz del sol le causaba malestar tras haber pasado tanto tiempo encerrado.
Entró imponente a la compañía, su sola presencia imponía respeto. Recorrió el lugar con paso firme, memorizando cada rincón como si tratara de grabarlo en su mente. Su tacto, su olfato, y su oído parecían agudizarse más cada día, mientras sus ojos eran lentamente atrapados por una oscura telaraña que nublaba su visi