Ya no había nada ni nadie que pudiera separarlos. Kael y Lyra se amaban con una intensidad que desafiaba todo lo vivido, y sin importar las circunstancias, lo único que deseaban era permanecer juntos.
Kael había vuelto a la oscuridad; su vista se había desvanecido una vez más. Pero Lyra se convirtió en su guía, su apoyo incondicional. Meses después, sin necesidad del consejo de ancianos y sin obstáculos que los detuvieran, finalmente se casaron.
Juntos, caminaban lentamente por el sendero ilumi