Alessia Vittoria Bellerose
El niño que alguna vez me pedía que le leyera cuentos cuando las tormentas le daban miedo. El adolescente que se escondía detrás de mí cuando mi padre lo regañaba. El hombre que vendió información, que quiso quitarme las cuentas, que estuvo junto a mi padre la noche que murió.
Hay dolores que no gritan, solo se pudren. Dante inclina la cabeza hacia mí.
—Cuando digas.
Su voz es baja, solo para mí, trago saliva, la ceremonia avanza. Preguntan si alguien se opone.
Nadie