Dante Salvatore Valcárcel
Rocco empieza a tomar notas. Octavia asiente sin decir nada.
—Ciro viene en camino —dice.
—Lo quiero aquí hace diez minutos.
—Ya lo llamé.
Miro a Gael.
—Tú.
Se pone rígido.
—Dime qué necesitas.
No dice “señor”. No importa.
—Tus contactos policiales. Todos. Sin papeles, sin órdenes, sin esperar permisos.
Gael asiente.
—Lo haré.
—Y si ocultas una sola pista porque crees que yo soy el problema, te entierro bajo el retrato de Rafael.
No responde. Inteligente. Miro a Amara.