Por poco y llegaba tarde al trabajo, así que nada más llegar me apresuré a cambiarme para ayudar a limpiar y así poder abrir.
Esta vez sí había ocultado la marca de sus dedos, no quería preguntas en mi trabajo.
Por suerte ese par no fue, sin embargo, a quién sí vi, fue a él.
- ¿Está es la gran vida a la que aspirabas? ‒alza una ceja, su tono estaba lleno de sarcasmo y burla.
- Supongo que debe darte mucho gusto verme así ‒no podía evitar que mi corazón saltara errático, los años le habían senta