Lucy entra al pequeño almacén del hospital, su corazón latiendo con fuerza, mezclando la adrenalina de la fiesta de Erzon con la tensión que ha acumulado durante toda la semana.
Cada paso que da resuena ligeramente en el espacio vacío.
Cierra la puerta detrás de sí, y la sensación de privacidad la golpea como un susurro prometedor.
Sabe que Sawyer está detrás de ella; lo siente en el aire, en la manera en que el espacio parece vibrar con su presencia.
—Por fin solos —susurra Sawyer, su voz p