Lucy no puede creer lo que acaba de escuchar. El mundo a su alrededor se desvanece por un segundo.
Solo lo ve a él, arrodillado frente a su cama, los ojos llenos de amor, el anillo entre sus dedos y una sonrisa temblorosa que le roba el aliento.
Las lágrimas comienzan a resbalar por su rostro sin que pueda detenerlas.
—¿En verdad… te quieres casar conmigo? —pregunta con un hilo de voz, casi sin aire.
Sawyer levanta la vista y le toma la mano con suavidad.
—Más que nada en este mundo —responde